miércoles, 16 de enero de 2013

Imperialismo británica y estadounidense

Existen dos fases en la presencia del capital imperialista extranjero en el Perú:

Primera fase (1869-1900)

Este fue el periodo en que la economía peruana estuvo dominada fundamentalmente por el capital británico. El Perú enviaba guano, salitre y lanas a Gran Bretaña y a cambio recibía textiles. El guano y las lanas eran las materias primas que Gran Bretaña necesitaba para acelerar su crecimiento económico: los fertilizantes para sus tierras agrícolas y las lanas para sus textilerías cumplían una función importante dentro de su estructura económica. Durante este periodo las exportaciones peruanas se dirigieron principalmente a Gran Bretaña. Este país absorbió, en promedio, el 60% de las exportaciones peruanas. Las que se destinaban a EE.UU. eran aún insignificantes. En 1877 representaban solamente el 2.3% del volumen total exportado.




 Segunda fase (1901-1921)

Durante este periodo EE.UU. desplazó a Gran Bretaña en el control de la economía peruana. Este desplazamiento se dio en varios niveles: EE.UU. se constituyó en el principal mercado para las exportaciones e importaciones peruanas. El porcentaje de las importaciones procedentes de los EE.UU. sobre las importaciones totales pasó del 7.1% al 29.8% entre 1892 y 1913. Hasta aquí es observable todavía un lento crecimiento. A partir de 1914, después de la apertura del canal de Panamá, las cifras porcentuales aumentaron vertiginosamente. 

martes, 15 de enero de 2013

Enclaves en la economía nacional


Los enclaves eran centros de producción de azúcar, minerales o petróleo. Eran propiedad de grandes empresas extranjeras (británicas y estadounidenses) como la Cerro de Pasco Copper Corporation (cobre), International Petroleum Company (petróleo) o la casa Grace (hacienda Cartavio). Estaban totalmente desligadas de la economía nacional pues todo lo que consumían (alimento, maquinaria, insumos, etc.) lo traían de su país de origen, a donde enviaban todas sus ganancias sin dejar nada al Perú. Los obreros sí eran peruanos pero sobre explotados. Sus campamentos eran como territorios extranjeros dentro del Perú al extremo que allí regían las leyes de sus países de origen y no las leyes peruanas. Nadie, ni siquiera representantes del Estado, podían entrar en estos campamentos sin el permiso de la empresa propietaria. Solamente extraían los recursos naturales y no dejaban ganancias al Perú.


domingo, 13 de enero de 2013

Desarrollo industrial manufacturero


Durante la República Aristocrática la actividad industrial manufacturera tuvo un desarrollo limitado aunque ciertamente no faltaron fábricas – sobre todo en las principales ciudades como Lima, Callao, Arequipa, Cuzco y Chiclayo – cuyo número fue creciendo lentamente a lo largo del periodo. Estas fábricas albergaron a un número creciente de obreros que poco a poco comenzaron a hacerse sentir incluso en el escenario político Aún así es posible observar un cierto desarrollo, aunque limitado.


sábado, 12 de enero de 2013

Inicio del desarrollo del movimiento obrero


Según Sulmont (1982), esta etapa de formación del movimiento obrero (1890-1930) tiene
como antecedentes: el auge de la economía de exportación (guano y salitre), la penetración
del capital británico y estadounidense, la incipiente manufactura de bienes de consumo
inmediato (harina, jabones, velas, fósforos, cigarros, tejidos de algodón y lana, etc.), y las
organizaciones de ayuda mutua (gremios y mutuales).

La modalidad de lucha de los obreros de esta primera etapa fueron las huelgas, paros y protestas violentas, acordadas en los congresos obreros convocados por las asociaciones de trabajadores lideradas por la Federación de Obreros Panaderos.




Entre las principales asociaciones de este periodo encontramos a la Federación de artesanos, la Federación Obrera Marítima y Terrestre del Callao, la Federación Obrera Regional Peruana, la Unión de Trabajadores de Tejidos (conformada por los sindicatos de todas las grandes fábricas textiles de Vitarte y Lima), la Unión General de Jornaleros y la Federación Obrera Local de Lima. 

viernes, 11 de enero de 2013

Movimiento social

Estado oligárquico no se entrometía en los asuntos de los gamonales serranos, dejándolos como las únicas autoridades fácticas de sus provincias, y los gamonales por su parte no ocasionaban mayores problemas a los oligarcas costeños.Esto generó un periodo de estabilidad política que permitió a los oligarcas disfrutar del crecimiento económico experimentado durante la República Aristocrática.

El levantamiento de Rumi Maqui
Sin embargo, sucedió un raro episodio violento el Estado oligárquico tuvo que afrontar en la sierra, fue el levantamiento campesino de Rumi-Maqui (Teodomiro Gutiérrez Cuevas, 1915) en Puno, cuyo objetivo era “restaurar el Tahuantinsuyo”, y que terminó tan rápido como empezó. 


jueves, 10 de enero de 2013

La lucha del movimiento obrero

En 1919, los días 13, 14 y 15 de enero hubo un paro exigiendo la jornada de las ocho horas, organizado por la Federación Obrera Local, a la cual se unieron la Federación de Artesanos, la Federación de Estudiantes del Perú y otras organizaciones. Se constituyó un Comité Central Ejecutivo del Paro General. El presidente José Pardo, a raíz de este paro general, acabó por ceder y emitió el decreto reconociendo la jornada de ocho horas (15 de enero de 1919).

La obtención del reconocimiento de la jornada de ocho horas significó un entrampamiento para el anarco-sindicalismo (que años después, durante el Oncenio y el Tercer Militarismo, sería reemplazado por las nuevas ideologías: socialismo y aprismo. 



martes, 8 de enero de 2013

El abaratamiento de las subsistencias

Los sindicatos y numerosas organizaciones populares formaron un frente único llamado Comité Pro-Abaratamiento de las Subsistencias, dirigido por el ebanista Nicolás Gutarra y el zapatero Carlos Barba. . Fue uno de los primeros frentes populares de la historia del movimiento obrero. En abril y mayo de 1919, se organizó una serie de asambleas y manifestaciones pidiendo la rebaja de los precios de los alimentos, de los pasajes y de los alquileres, así como el cumplimiento de la ley de la jornada de ocho horas. Las amas de casa participaron activamente en la movilización y la solidaridad clasista se extendió entre el pueblo. El Comité decretó una huelga de pago de alquileres y luego un paro general. Sin embargo, la represión fue violenta y se deportó a la mayoría de los dirigentes. La quiebra de este movimiento representó un duro golpe para el movimiento obrero.

A raíz de este fracaso la prédica anarquista-sindical, fundada en el culto de la acción directa y el rechazo a la política en el movimiento obrero, empezó a sercuestionada. En resumen podemos percibir cómo el movimiento obrero empieza a ganar solidez durante la República Aristocrática, al punto que logró obtener por lo menos uno de sus más importantes objetivos: la jornada de las ocho horas. Es más, podemos decir que la fuerza creciente de este movimiento tiene otro ejemplo en la elección de Guillermo Billinghurst como presidente de la República (1912-1914). Se considera que Billinghurst, opositor de la oligarquía civilista, ganó la presidencia gracias a los votos de los miles de obreros y de la clase media que veían en él una alternativa distinta a la oligarquía. Incluso el propio Billinghurst se dio cuenta del poder que ya representaban estas clases trabajadoras y por eso se apoyó en ellas, ofreciéndoles medidas favorables que intentó concretizar una vez en el poder, por ejemplo decretó la jornada de las ocho horas pero solamente para los trabajadores del Callao. En este sentido la elección de Guillermo Billinghurst –extraña dentro de un periodo supuestamente dominado por la oligarquía del Partido Civil– significa que las clases trabajadoras eran lo suficientemente fuertes como para llevar a alguien a la presidencia, pero no eran todavíalo suficientemente sólidas como para mantenerlo en el poder, por eso Billinghurts terminóderrocado fácilmente por el general Oscar R. Benavides que, luego de una gestión presidencial de unos cuantos meses (1914-1915), fue sucedido por el civilista José Pardo y Barreda en la presidencia de la República.